Qué es el bullying

bullying

El bullying o acoso escolar es un patrón repetitivo que conforma dos acciones: dañar y humillar. Son dos verbos parecidos pero no iguales. El daño es ocasionado en un momento concreto. La humillación es capaz de socavar a cualquier persona poco a poco generando en su interior la sensación de ser el primer culpable ante el rechazo y/o abandono de los demás.

 

Así pues, el sufrimiento conlleva el sentirse excluido de la sociedad en la que el niño o el adolescente está inmerso. Esta sensación se amplifica con sus compañeros de la misma edad. Se sienten culpables. Lo peor de todo (por si lo ya mencionado no fuera poco), es que esa sensación de ser el responsable de no recibir amor y de no ser igual que los demás, comienza a creerse en el resto de relaciones. Así, estos niños o jóvenes pueden comenzar a sentir que no son suficientemente dignos de amor en su familia y/o en cualquier círculo social al que pertenezcan.

Datos importantes

  • Las estadísticas muestras que uno de cada tres adolescentes sufre acoso en el instituto.
  • El sufrimiento de cada una de las víctimas aumenta su dolor exponencialmente y de manera progresiva.
  • El acoso comienza de forma leve, casi irreconocible para los profesores y el resto de los adultos. Este dato es uno de los mas desalentadores porque el ser humano está preparado para actuar ante actos que llaman mucho la atención, por lo que el bullying sucederá de manera progresiva y casi nadie se dará cuenta de ello hasta que sea demasiado tarde.
  • Los niños interiorizan con mayor velocidad los aprendizajes, sean buenos o malos; esto implica que una víctima de acoso escolar desarrollará la creencia de que no vale, es inferior a los demás o no es digno de amor. Llegará a creer que es el culpable de todo lo que le sucede.
  • Este problema grave escolar causa más de 200 muertes al año, no es algo a tomar a la ligera. No. No «son solo niños». Hay que atajarlo en el mismo momento en el que hay datos.
  • Es imprescindible para el niño o el adolescente el apoyo suficiente, una vía para expresar su sufrimiento y una base de reconocimiento y exploración de su autoestima para que elimine las falsas creencias y reconozca sus fortalezas.

Signos o pruebas de acoso escolar en el colegio o instituto

Por un lado, tenemos aquellas muestras verbales que van dirigidas desde el acosador al acosado, como pueden ser gritos, insultos y/o amenazas. Otra de las muestras es la fuerza del grupo, es decir, el apoyo que los acosadores principales reciben del resto de compañeros. Esto refuerza la sensación de inferioridad de la víctima. Se ve claramente la formación de grupitos y la víctima se muestra en soledad en los recreos.

La comunicación no verbal no es menos efectiva o dolorosa. Un mero gesto como dar la vuelta al dedo al lado de la cabeza en un intento de gestualizar la locura mientras la víctima escucha las risas del grupo o ampliar los brazos alrededor del cuerpo para denotar una denominación de gordura puede hacer mucho más daño incluso que una palabra.

También puede darse la agresión física a través de actos como patear, golpear, empujar, escupir, etc.

Por otro lado, la agresión relacional es aquella en la que se manipulan las relaciones del niño o del adolescente de forma sibilina pero acuciante a través de rumores o la exclusión social.

Cómo saber si sufre de bullying y no lo menciona en casa

Casos infantiles

Los niños suelen somatizar las emociones no expresadas a través de dolor de barriga o cabeza, lloros sin razón aparente o de una sensibilidad especial. Los silencios, cuando les preguntamos qué tal están o cómo les ha ido en el cole son una de las mayores muestras de comunicación. Estos pequeños vacíos de información dan más información de lo que aparentan. Sus silencios a veces son una forma de expresar que les cuesta o no pueden hablar. Puede suceder  por miedo a dañar a la familia, a que ésta piense que no es suficiente o valiente, o bien porque tienen ya tanto guardado que, al no saber por dónde empezar o al no querer mostrarse débiles a través del lloro, prefieren callar y tragarse el dolor en un intento de procesarlo en su propia soledad.

Casos adolescentes

Los adolescentes suelen mostrarlo a través de la soledad; se encierran en sus cuartos, dejan de salir con amigos  muestran que no quieren saber nada de nadie. También pueden darse brotes de ira repentinos, casi inesperados tras mucho tiempo de silencio. Aunque estos no son todos los síntomas que demuestran el sufrimiento de acoso escolar, son algunos de ellos. Por otro lado, también pueden ser parte de la sintomatología de otras causas aquí no descritas. Si tienes razones suficientes para pensar que cabe la posibilidad de que esté sufriendo bullying, no tengas miedo a preguntarle. Es posible que lleve mucho tiempo a la espera de que hables con él o ella directamente del tema. En cualquier caso, el/la psicólogo/a puede ser de gran ayuda para salir de dudas.

Pasos a seguir ante la persecución escolar

Necesita expresarse

El primer paso es hablar con él o ella; que sepa con claridad que es lo más importante para ti como su madre o padre. Clarifícale que va a tener siempre el apoyo que necesite. Huelga decir que no se trata solo de hablar sino, especialmente, de demostrarlo en todo momento. Necesita tiempo de calidad en familia y un lugar seguro en el que expresarse, sentirse libre, amado y bien consigo mismo/a. Necesita saber que no es el/la culpable de nada, que esto que está sufriendo le pasa a muchos más niños o jóvenes y que no es culpa de ellos ni de él/ella.

Acudir a un terapeuta de confianza

Ir a un psicólogo especializado en niños con problemas de acoso escolar o bullying. Es duro tener que llevar a un hijo cuando el culpable es el acosador, pero lo más importante es él/ella. Es imprescindible que exprese todo lo que lleva dentro con una persona ajena a su círculo, que le apoye, entienda y ayude de verdad. La consulta será el lugar donde comience a confiar en sí mismo. El/la psicólogo/a de confianza sacará a relucir sus fortalezas y todo lo mejor que lleva dentro, le ayudará a sacudirse el dolor y le recordará que tiene alas para volar y conseguir todo lo que se proponga. Si tienes dudas de cómo funciona la terapia infanto-juvenil en estos casos, ponte en contacto y pregunta lo que necesites.

Actividad extraescolar

A poder ser, apuntarle a una actividad extraescolar que concuerde con una de sus pasiones (arte, deporte, etc.), donde tenga acceso a la socialización con otros niños o jóvenes.

El colegio

Hablar con los profesores del colegio para que estén al tanto de la situación, si no lo están ya.

Los padres

Generar una reunión de padres lo antes posible con ayuda del director del centro para promover un plan de acción contra el acoso escolar. Este tipo de reuniones no deben realizarse contra el acosador sino que su propósito ha de ser informativo. Lo más probable es que el que acosa busque una víctima donde soltar todo el dolor que tiene dentro. La inmensa mayoría de veces el acosador es a la vez acosado por alguien de su entorno.

Acciones legales

En algunos casos de bullying o acoso escolar muy concretos conviene hablar con un abogado; aunque este paso suele ser el último. Lo más importante sin lugar a dudas es conseguir que la víctima del acoso escolar se sienta seguro, fuerte, resiliente y, sobretodo, amado y eso es papel del psicoterapeuta y de la familia en primer grado.