No podemos dar marcha atrás y eliminar del diamante la presión que lo originó, pero sí podemos sacarle brillo y que ilumine el mundo

El trauma se puede trabajar de varias formas:

  • Eliminar en el consciente recuerdos concretos
  • Prevenir la repetición de aquello que lo originó o finalizar el origen mismo si sigue presente
  • Bajar la carga emocional derivada del recuerdo
  • Reconectar de nuevo con tu Identidad y/o con tu cuerpo

Tras la vivencia de un trauma solemos aislarnos o evadirnos de la realidad. Esto hace que cada vez nos sintamos aún más vacías porque, sin darnos cuenta, nos estamos castigando a nosotras mismas. Ahora bien, dar el paso hacia una mano amiga es el primero de muchos más buenos y llenos de paz, felicidad y, mejor aún: Plenitud.

CADA DIAMANTE ES ÚNICO

Cada persona es tan diferente de las demás como los diamantes lo son entre ellos. Cada uno refleja un brillo, una dureza y una serie de características dependiendo de lo que ha soportado durante su pasado. Y yo me pregunto… ¿Qué tipo de diamante eres tú? Esto es exactamente lo que vamos a descubrir a lo largo de nuestras sesiones.

RECONOZCO TU VALENTÍA

Las plantas buscan la luz para sobrevivir y, para ello, muchas veces crecen de diferentes maneras en búsqueda del sol. Trepan como pueden y cambian el tono de verde de sus tallos y hojas según los nutrientes con los que cuenten. Sin embargo, incluso cuando éstos son muy pocos o casi nulos, siguen adelante. Al igual que sucede con las plantas, gracias a la personalidad que has ido desarrollando día a día, has podido continuar tu camino. Ahora es momento de respirar y reencontrar todo lo que has ido perdiendo por el camino.

TU CUERPO ES TU TEMPLO

Como tu cuerpo es el que ha luchado para conseguir que a día de hoy puedas leer estas palabras, sin darte cuenta lo asocias al evento traumático de tal forma que es posible que lo estés dejando de lado y castigándolo simplemente porque estuvo allí. Para dar el cambio hacia tu bienestar, tendremos en cuenta y en alta estima la gran sabiduría de tu cuerpo, que te ha proporcionado la capacidad de seguir adelante. Así, lo ensalzaremos y le agradeceremos el enorme esfuerzo que ha realizado y su gran sacrificio hasta ahora mientras caminemos a lo largo de los pasos que vamos a dar juntas…

¿Hablamos?
(+34) 722 133 000
Te ofrezco las dos partes indispensables para conseguir manejar el trauma en vez de que él te maneje a ti:

1.- Analizar con qué síntomas vives tu día a día para conseguir que dejen de afectarte tanto o incluso eliminarlos: llorar sin razón aparente, agresividad incontrolable, autolesiones, ansiedad y ataques de pánico o agorafobia, pensamientos suicidas, temer la muerte, temer el rechazo y/o abandono, confusión de emociones, frustración y rabia impotente, vergüenza y culpa, adicción a los medicamentos o a las drogas, depresión latente, ataques repentinos de depresión, trastorno límite de personalidad, vacío interior, sentirse antisocial, trastornos de alimentación (Ana-anorexia, Mía-bulimia o Alissa-ortorexia), etc.

2.- Hallar el origen sin entrar en el dolor gratuitamente. Es decir, conseguir la información necesaria para saber qué trabajar y cuál es la mejor vía y con menor sufrimiento para alcanzar nuestros objetivos.

PARA PEDIR CITA LLAMA AL (+34) 722 133 000

¿Qué situaciones traumáticas trabajamos en sesión?

Aunque hay un amplísimo abanico de posibles traumas, algunas de las causas que tratamos en sesión son:

  • Bullying (acoso escolar)
  • Mobbing (acoso laboral)
  • Divorcio
  • Separación
  • Duelo o pérdida de un ser querido
  • Abuso sexual
  • Violencia en el hogar
  • Maltrato psicológico
  • Estrés crónico
  • Enfermedades crónicas
  • Accidentes
  • Lesiones y discapacidad física
  • Guerras
  • Desastres naturales
  • Carencia de amor infantil

A continuación podrás ver una pequeña parte de las consecuencias tras el trauma. Antes de leerla, te voy a contar algo: las plantas buscan la luz para sobrevivir y, para ello, muchas veces crecen de forma extraña en búsqueda del sol. Trepan como pueden y cambiar el tono de verde de sus tallos y hojas según los nutrientes con los que cuenten, incluso cuando éstos son muy pocos o casi nulos.

Al igual que sucede con las plantas, gracias a la personalidad que has ido desarrollando día a día, has podido seguir adelante.

Sí, podremos dar cambios hacia tu bienestar y tendremos en cuenta y en alta estima a la gran sabiduría de tu cuerpo, que te ha proporcionado la capacidad de seguir adelante. Por ello, no nos olvidaremos de darle las gracias antes de dar el siguiente paso: avanzar hacia el cambio…

Consecuencias del trauma

Antes de ver las posibles situaciones desencadenadas del trauma con las que puedes sentirte identificado/a, te voy a contar algo:

Las plantas buscan la luz para sobrevivir y, para ello, muchas veces crecen de forma extraña en búsqueda del sol. Trepan como pueden y cambiar el tono de verde de sus tallos y hojas según los nutrientes con los que cuenten, incluso cuando éstos son muy pocos o casi nulos.

Al igual que sucede con las plantas, gracias a la personalidad que has ido desarrollando día a día, has podido seguir adelante.

A continuación podrás ver algunas de las consecuencias tras el trauma.

  • Llorar sin razón aparente
  • Agresividad incontrolable
  • Ansiedad y ataques de pánico
  • Pensamientos suicidas
  • Temer la muerte
  • Temer el rechazo y/o abandono
  • Confusión de emociones
  • Frustración y rabia impotente
  • Vergüenza y culpa
  • Adicción a los medicamentos
  • Depresión latente
  • Ataques repentinos de depresión
  • Adicción severa a las drogas
  • Trastorno límite de personalidad
  • Vacío interior
  • Sentirse antisocial
  • Anorexia, bulimia u ortorexia (trastornos relacionados con la comida)

Sí, podremos dar cambios hacia tu bienestar y tendremos en cuenta y en alta estima a la gran sabiduría de tu cuerpo, que te ha proporcionado la capacidad de seguir adelante. Por ello, no nos olvidaremos de darle las gracias antes de dar el siguiente paso: avanzar hacia el cambio…

PARA PEDIR CITA LLAMA AL (+34) 722 133 000

“Tenía que decidir qué haría con esa presión. Tenía que decidir si iba a aplastarme y hundirme o si iba a convertirme en un diamante.”

~ Lee Child